Por: Editorial Macondo Noticias
En una diligencia judicial que ha captado la atención política y mediática del país, el exministro Álvaro Leyva se retractó formalmente de las acusaciones públicas que había hecho en contra del presidente Gustavo Petro. La diligencia se llevó a cabo como parte del proceso por injuria y calumnia que se sigue en su contra, luego de que Leyva señalara en declaraciones previas al mandatario de estar vinculado con hechos irregulares que afectaban la transparencia institucional.
Durante la audiencia, Leyva reconoció que no contaba con pruebas suficientes para sustentar sus afirmaciones y aceptó que sus declaraciones habían generado un daño en la imagen del jefe de Estado. La retractación se hizo bajo juramento, en el marco de los compromisos judiciales adquiridos y con el fin de evitar posibles sanciones más severas.
El episodio añade un nuevo capítulo a la tensión política que rodea al gobierno, pues las acusaciones de Leyva habían sido utilizadas por sectores de oposición como parte de sus críticas hacia el presidente. Ahora, la retractación deja en evidencia la fragilidad de algunas de esas narrativas y refuerza la importancia de la verificación antes de hacer denuncias públicas de alto impacto.
El proceso judicial continuará, pues aunque la retractación es un paso relevante, será el juez competente quien determine si la actuación de Leyva tiene consecuencias adicionales. Mientras tanto, la Casa de Nariño no ha emitido un pronunciamiento detallado, limitándose a señalar que el desenlace reafirma la necesidad de responsabilidad en el ejercicio de la opinión pública.














































