“¡Se nos puso duro el tinto, señores!”
Los cafeteros colombianos y otros gremios económicos están con el grito en el cielo tras el anuncio de Donald Trump de meterle un arancel del 10% a las exportaciones desde Colombia. La medida, que afecta sectores clave como el café, los hidrocarburos y las flores, pone en jaque la competitividad del país en su principal mercado, Estados Unidos.
El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, advirtió que este golpe arancelario podría reducir la demanda de café colombiano en el gigante norteamericano. “Estados Unidos es nuestro mercado estrella y ahora nos toca remar más duro para que los consumidores no nos cambien por otro grano”, señaló Bahamón.
Las cifras lo dicen todo: en los dos primeros meses de 2025, Colombia exportó café sin tostar por 337 millones de dólares a EE.UU., un aumento del 90% respecto al año anterior. Con estos aranceles, el temor es que el impulso se frene en seco.
Los gremios opinan: entre el pesimismo y la diplomacia
Jorge Enrique Bedoya, de la Sociedad de Agricultores de Colombia, no se guardó nada: “Esto es una muy mala noticia para la relación bilateral y para las exportaciones del país. Nadie se salva”.
Luis Fernando Mejía, de Fedesarrollo, fue igual de tajante: “Esto afecta el 30% de nuestras exportaciones. Una guerra comercial no beneficia a nadie”.
Pero no todos ven el panorama tan oscuro. Javier Díaz, presidente de Analdex, cree que la decisión al menos pone a todos en igualdad de condiciones: “Si todos pagan lo mismo, todavía tenemos chance de pelear mercado”. María Claudia Lacouture, de AmCham Colombia, reforzó esa visión: “Brasil también enfrenta el 10% y Vietnam tiene que pagar aún más, así que la clave será fortalecer la estrategia comercial”.
¿Y ahora qué?
Los cafeteros ya están pensando en cómo mover sus fichas para no perder terreno. Mientras tanto, la pelota queda en la cancha del gobierno colombiano, que tendrá que decidir si se enfrenta a Trump o busca una negociación que alivie el impacto.
Por ahora, el tinto colombiano sigue caliente, pero si no se maneja bien la jugada, más de uno tendrá que tomárselo sin azúcar.














































