El pastel se sigue cocinando…
El pastel se sigue cocinando…

Por: Editorial Macondo Noticias

En un hecho lamentable y bochornoso, $60 millones destinados al Festival del Pastel en Pital de Megua, Atlántico, fueron robados el pasado viernes. El dinero, que había sido asignado por la Alcaldía de Baranoa para apoyar la edición número 33 de esta tradicional festividad gastronómica, fue retirado en efectivo por los organizadores en una sede del Banco de Bogotá en Baranoa.

Según los relatos entregados por los organizadores del evento, el monto fue transportado en un maletín sin ningún tipo de acompañamiento de seguridad hasta el corregimiento de Pital. Al llegar al sitio fueron interceptados y despojados del dinero por delincuentes armados.

En un comunicado a la opinión pública, los organizadores del festival expresaron:

“Ofrecemos disculpas por no haber hecho uso del servicio de acompañamiento policivo ofrecido por el banco; en su momento consideramos innecesario el respaldo.”

El incidente ha generado una oleada de indignación, no solo por el impacto financiero que podría tener en la realización del evento, sino por el nivel de negligencia en el manejo de recursos públicos en un festival que representa tradición, identidad y reactivación económica para la región.

¿Cómo es posible que en pleno 2025 se transporten $60 millones en efectivo sin protección alguna? ¿Quién responde ahora por el dinero perdido? ¿Habrá consecuencias legales o administrativas para quienes permitieron esta imprudencia?

El Festival del Pastel es uno de los eventos más queridos del Atlántico y representa mucho más que gastronomía: es una plataforma de emprendimiento para decenas de mujeres, un atractivo turístico y una fuente de orgullo regional. La pérdida de estos recursos, en plena antesala del festival, no solo afecta su logística sino que deja en evidencia la fragilidad de la gestión pública local frente a la delincuencia.

Ahora será la justicia la que investigue, pero el golpe ya está dado: la comunidad de Pital de Megua, y el Atlántico entero, fueron víctimas de un robo que pudo evitarse con un mínimo de sensatez.